Hugo Del Vecchio



Nació en Rosario, provincia de Santa Fé el 22 de Febrero de 1928.
"Balazo" como lo apoodaban, fue un jugador muy importante en la selección Argentina que consiguió el unico mundial de nuestra rica historia en el año 1950.
Mas precisamente aquel 3 de Septiembre de ese año junto a Oscar Furlong (el mejor de ese torneo) fueron los goleadores de esa brillante final ganada frente a los Estados Unidos y Del Vecchio fue un revulsivo, ya que cuando los americanos se venían en el marcador anotó puntos importantes para terminar consiguiendo el campeonato.
“Del Vecchio tenía una gran facilidad para anotar puntos de contraataque o con fintas, pero hacía todo al revés de lo que los libros indicaban”, comenta Jorge Canavesi, el entrenador de la selección campeona del mundo. Lo cierto es que, con su ingreso, la Argentina liquidó el partido en la mitad del segundo tiempo. Del Vecchio anotó 14 puntos y se acabaron los sufrimientos hasta el cierre, que fue 64-50.
El jugador rosarino tuvo en dicho partido una entrada espectacular y decisiva, terminando ovacionado por los 21.500 espectadores que abarrotaron el Luna Park de Buenos Aires.
El "Gallego" Alberto Lozano, también rosarino y compañero en Newell's Old Boys, dijo fraternalmente de Hugo: "Fuimos como hermanos. Sin ser un gran jugador, su velocidad era útil para cualquier equipo".

En su análisis final del plantel argentino,el periodista Carlos Fontanarrosa fue claro:"Del Vecchio hizo lo que debía y lo que mejor sabe: buscar la entrada sin remilgos; es un jugador que en poder de la pelota no teme a ningún marcador".
En total, en ese Mundial de 1950, Hugo Del Vecchio jugó cinco de los seis partidos disputados por Argentina y convirtió 36 puntos (7,02 de promedio).
En la rueda de clasificación no anotó ante Francia. En la rueda final no ingresó frente a Brasil y luego le hizo 7 a Chile, 10 a Francia, 5 a Egipto y los ya mencionados 14 a Estados Unidos.

Había aparecido en el Campeonato Argentino cuando Santa Fe debió renovarse para concurrir al Chaco en 1948. Terminó tercero detrás de Santiago del Estero y Provincia de Buenos Aires.
Al año siguiente, en La Rioja 1949, Santa Fe se consagró campeón argentino con aquella misma base de la renovación. Con Ignacio Poletti, Orlando Peralta, Alberto Lozano, Osvaldo Venturi y Hugo Del Vecchio. Le ganaron 52-32 la final al Santiago del Estero del "Chafa" Lledó, que defendía el título.

Su currículum internacional se completó con los Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951, donde se logró la medalla de plata con 5 victorias y 1 derrota, y los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, donde fuimos semifinalistas y terminamos en el cuarto puesto, con 5 triunfos y 3 caídas.

El propio Fontanarrosa amplió más tarde su concepto sobre Del Vecchio en "El Gráfico":"El rosarino tiene un sentido fulmíneo del ataque y puntería desde cualquier ángulo y con cualquier estilo. Es de aquellos jugadores 'desesperantes' para el rival y que puede torcer un resultado en contados segundos".

"Nacho" Poletti fue su compañero en las Selecciones de la provincia de Santa Fe y en el equipo nacional.

"Del Vecchio era un jugador extraordinario para ponerlo cuando a un partido se lo tenía perdido o cuando venía complicado, como el del '50 contra los norteamericanos. Jugaba sin presiones lo mismo una final del mundo como un desafío entre solteros contra casados... Era capaz de tirar ganchos o hacer cualquier locura sin ningún tipo de complejos. Si le salía bien, bárbaro; si le salía mal, nunca se alteraba. En el contraataque no había cómo pararlo..."

La revista "El Gráfico" volvió a referirse a la polémica de su juego en la edición del 17 de enero de 1958:

"Traigamos una vez más el recuerdo de Hugo Del Vecchio. Discutido en los entrenamientos, criticado por su temperamento de "Balazo", sin preocupaciones técnicas pero que, cada cinco minutos jugados, rompía un planteamiento defensivo, desacomodaba toda marca individual. Del Vecchio llenaba una necesidad. Cada hombre debe llenar una necesidad".
Es decir se hacía referencia a lo que hoy llamamos "jugador de rol".

Le llovieron críticas, pero Hugo Oscar Del Vecchio pegó los balazos cuando había que pegar.


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